Hoy hace un año…

Ser periodista en estos tiempos es...complicado...y mi caso no ha sido diferente al de tantos otros.

Hace 365 días que trabajé como periodista por última vez. Creo que esta efeméride bien merece unas palabras para compartirla con quien quiera leerla. Solo voy a contar lo que viví durante cinco meses del año pasado, no voy a recriminar nada a nadie ni a trasladar mi rencor, de ninguna manera.

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“¿No prefieres buscar trabajo de lo tuyo?”

Esa es la gran pregunta que me ha tocado escuchar en todas las entrevistas de trabajo que he tenido en el último año. Trataré de ser breve:

¿Cuál es la respuesta adecuada? He hecho entrevistas de trabajo aspirando a ser mozo de almacén, reponedor, cajero y otros puestos para los que estoy sobrecualificado solo por tener una licenciatura, o eso es lo que me han dicho. Si el personal de recursos humanos lo entiende, ¿por qué no entiende que solo quiero trabajar para comer y pagar mis deudas?

Esa pregunta, ¿la hacen para cribar o para ver cómo reacciono y sacar así conclusiones sobre cómo soy en realidad? Sea cual sea el motivo, siempre me quedo sin palabras para responder de una forma adecuada, que haga que me quede satisfecho.

A varias personas con las que he hablado les ha pasado lo mismo y supongo que a miles y miles en este país les pasará todos los días. Así que te deseo suerte si alguna vez te pasa. Dejo un vídeo de los Monty Python sobre una entrevista para un Curso de Dirección que sirve para reírnos un poco de las entrevistas de trabajo.

Soy un periodista en paro, uno más…

Me llamo Víctor J. Rodríguez. Tengo ahora mismo 26 años. Vivo en un piso de alquiler con mi novia en la capital del Ebro. Soy periodista en paro. Me licencié por la Universidad San Jorge de Zaragoza. Pertenezco a la primera promoción de dicha institución (privada, por cierto), que abrió sus puertas el curso académico 2005-06 para una generación de periodistas (también otra de publicistas y otra de informáticos) en ciernes con ganas de comernos el mundo. Dicha universidad nos daba la oportunidad que la pública no había dado a todos los estudiantes aragoneses que en años anteriores habían demandado esta carrera en su Comunidad Autónoma.

El Instituto de Empleo de Aragón, recipiente de periodistas.

Se suponía que íbamos a convertirnos en la primera promoción de periodistas formados al 100% en Aragón y que contribuiríamos a que los medios de comunicación de nuestra región crecieran y encontraran en nosotros una cantera de futuros profesionales perfectamente cualificados. Nos decían por la calle, al menos a mi, que los periódicos, televisiones y radios locales se pegarían por nosotros. Nada más lejos de la realidad.

El tiempo y, sobre todo, la coyuntura económica que vive nuestro país, han hecho que muchos de los que estudiamos en aquella primera promoción tuviéramos que ver nuestra aspiración profesional hecha trizas. Desconozco cuántos, de los casi 200 alumnos que empezamos en septiembre de 2005 la carrera, están actualmente trabajando como periodistas en un medio de comunicación bajo un contrato laboral digno. Pero sé, gracias a las relaciones que aún mantengo, que el porcentaje no será muy elevado.

No voy a hablar de los miles (y miles) de profesionales que han perdido su empleo en toda España desde que empezó a afectar la archiconocida crisis en 2007 (año que señala la Federación de Asociaciones de Periodistas de España como el inicio de todo este mal), ni tampoco a señalar ahora mismo a los culpables. Mi intención es contar, a quien le interese, lo que un periodista joven, en paro, tiene que pasar para salir adelante en este país hoy en día. Así reivindicaré mis derechos a tener un empleo digno y espero servir de ejemplo para que muchos se enteren de lo que tenemos que pasar los jóvenes de mi edad.

Como adelanto, quiero señalar que la experiencia laboral que tengo como periodista se reduce a tres años de becario en tres medios de comunicación distintos. Más allá no he encontrado ningún trabajo remunerado de periodista a parte de un contrato de colaboración por 500 euros brutos, que me duró dos meses. Ahora mismo, después de haber pasado por trabajos temporales y contratos basura, me encuentro con que podría perder mi tarjeta sanitaria, ¿cuántos habrá como yo?

Termino esta bienvenida y dejo el vídeo del periodista camarero, que refleja muy bien lo que vivimos muchos en estos días. Claro, siempre y cuando tengan la suerte de haber encontrado un trabajo.