En el INAEM quieren que me vaya del país

Emigrantes españoles durante la postguerra.

Emigrantes españoles durante la postguerra.

Las últimas veces que he visitado la oficina del paro para apuntarme o sellar he mantenido la misma conversación con la persona de la mesa de turno. Y en dos ocasiones, directamente, me han dicho que lo mejor para solucionar mi problema es que me vaya a otro país.

La primera vez surgió el tema cuando un hombre, al ver mi expediente, me dijo: «¿No has mirado la posibilidad de irte fuera?». Yo le contesté que sí, que obviamente había pensado en irme a Madrid o Barcelona, ciudades más grandes que la mía y a priori con más posibilidades. Pero él insistió y profundizó. «¿Y a otro país? Alemania, o por ahi…». Instintivamente empecé mi típica conversación tribal, le dije que también, que además mi novia tiene familia por esos lares, pero que ahora mismo tampoco tengo un colchón que me permite ir en condiciones, mi pareja tiene trabajo aquí y que para trabajar en mi profesión (porque en todo momento él se refería a que encontrara trabajo de periodista) o soy nativo o domino 100% el idioma y no es mi caso.

Sin embargo él insistió, diciéndome el típico comentario que ya se ha convertido en una conversación de autobús o de bar: «Será mejor que te vayas, porque aquí está la cosa jodida». En ese momento, cuando me daba la tarjeta del INEM, me di cuenta de que estaba en la maldita oficina de empleo, buscando empleo y que el empleado me estaba sugiriendo que me fuera del país, como en su día hicieron familiares míos. ¿No se supone que estas oficinas existen para ayudarnos a encontrar trabajo en nuestra ciudad y no marcharnos del país? Entonces cambién el tono de voz y sentencié: «Mi idea era encontrar trabajo aquí, de momento…» y entonces fué cuando me dio la razón con una brillante respuesta: «Claro que sí, hombre, que para algo estamos en nuestro país, no vamos a ir a mendigar fuera», en fin…salí algo disgustado, no esperaba que en el Servicio Público de Empleo me aconsejara buscarlo en otro país.

La segunda vez no di coba a la conversación. Otra empleada, amablemente, después de recomendarme que abriera un blog que me permitiera pagar mis deudas (otro día hablaré de ese tema), me añadió que buscara trabajo en otro país. No le seguí el juego, no escuché, cogí la tarjeta y me fui. No tenía humor para volver a vivir lo mismo. Aún hubo una tercera vez en la que me lo volvieron a sugerir, muy por encima, con la frase «qué le vamos a hacer, hijo, si es que ahora hay que hacer lo que sea para trabajar y buscar donde sea».

Es lógico que cualquier persona te sugiera esa posibilidad, pero no me hace gracia que desde los organismos públicos fomenten la emigración. Si hacen lo mismo con todos los parados y, vamos a decir que uno de cada tres hace caso, se anima y lo intenta fuera, a la larga se reducirá el paro, pero también la población y…bueno…no sé hasta qué punto es una buena medida.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s