Twin Peaks, un viaje diferente

Con motivo del estreno de la tercera temporada de Twin Peaks, anunciado para la primera mitad de 2017, 26 años después del final de la segunda, decidí dar una oportunidad a esta legendaria serie de televisión, que recordaba de mi infancia únicamente por la famosa pregunta: ¿Quién mató a Laura Palmer? Ahora ya lo sé y he disfrutado mucho descubriéndolo. Simplemente por estas razones:

Twin Peaks, creada por David Lynch y Mark Frost, es una serie enigmática de la que se ha hablado y escrito muchísimo. Es diferente, casi inclasificable.

Puedo nombrar detalles que revelan aspectos de la trama. Poco importantes, eso sí.

Empieza como una novela negra, con la aparición de un cadáver en una pequeña ciudad, la llegada de un agente del FBI para liderar a la policía local y varios sospechosos. Más adelante gira en torno a un ente fantasmal que atemoriza a varios personajes y se le relaciona con el asesinato. Algunos sueñan con seres extraños en lugares misteriosos… Poco a poco empiezan a ocurrir más y más cosas sobrenaturales, incluso después de la resolución del caso del asesinato de Laura Palmer.

Me encantó sumergirme en el universo de Twin Peaks y sus personajes, brillantemente trabajados. Este es uno de sus puntos fuertes, todos los miembros del reparto hicieron un trabajo maravilloso. Yo destaco principalmente, como no, a Kyle McLachlan como el agente Dale Cooper, Michael Ontkean como el sheriff Truman, Sherilyn Fenn como Audrey Horne, Richard Beymer como Benjamin Horne, Lara Flynn Boyle como Donna Hayward y Mädchen Amick como Shelly Johnson, dejándome muchos, muchísimos más.

La serie está llena de subtramas que enriquecen el argumento. Aunque baja de calidad post-Laura Palmer, sigue manteniendo viva una llama que te atrae y te hace buscar más y más respuestas. No sólo la búsqueda del asesino te atrapa, sino que también intrigan historias como la relación entre los hermanos Horne y el ‘One Eyed Jacks’, su especulación con la serrería, la investigación paralela de Audrey, Donna, James y la prima de Laura, el libro azul y la aparición del personaje de Windom Earle, la caverna de los búhos y, por encima de todo, la black lodge, la famosa habitación de cortinas rojas y el enano…

La black lodge.

El surrealismo de muchas escenas, la inmensidad de pequeños detalles en los decorados que pueden significar mucho o nada, el comportamiento estrambótico de algunos personajes, las pinceladas de humor, todos los giros…todos los episodios tienen algo que atrapa y te crea preguntas y todas acaban siendo respondidas. Al menos, todas las que tienen que serlo… Además, la banda sonora, de Angelo Badalamenti, es única, casi un personaje más.

Recomiendo enormemente esta serie a todos los amantes del misterio, la intriga, la novela negra, la ciencia ficción, el surrealismo y las buenas historias en general, aunque sea muy particular, disfrutarás de un viaje totalmente apasionante.

Por supuesto, también recomiendo la película precuela, ‘Twin Peaks. Fire walk with me‘.

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