Mi decepción con ‘Batman v Superman’

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Nunca hablo de las películas que veo, no soy de los que critica todo lo que ve, lee o escucha a través de los blogs o las redes sociales. Pero hoy necesito hacerlo por puro desahogo. Soy un fan de Superman desde hace 25 años (o más) y necesito contar al universo lo que pienso de la película ‘Batman v Superman. Dawn of Justice’. Superman ha sido más que un personaje literario o cinematográfico para mí y me duele ver cómo lo dejan. Ya sé que hay cosas más importantes en el mundo, pero para hablar de eso ya están otros espacios. Sin embargo, precisamente por eso, por la cantidad de asuntos que me preocupan, buscaba la evasión en esta película. Y no la he encontrado.

Aviso que voy a contar cosas de la trama.

No me ha gustado ‘Batman v Superman’. Se suponía que ésta producción debía ser la secuela de ‘Man of Steel’, pero en la Comic Con de San Diego de 2013 anunciaron que Zack Snyder dirigiría un crossover histórico entre los dos iconos de los cómics de superhéroes que finalmente ha sido otra película de Batman que cuenta en su reparto con un personaje llamado Superman, al que nombran durante más tiempo de metraje del que sale en pantalla. Al que defenestran como a un personaje menor, dando la sensación de ser incapaz de sostener una trama atractiva. El maltrato del personaje en esta película es una clara radiografía de la salud del personaje en los cómics actuales.

En el universo DC actual todo gira en torno a Batman. Es el que más vende. Vale. Pero también es el que cuenta con los mejores autores gozando de una libertad creativa total para construir tramas sólidas y estables. Es el personaje mejor tratado de la compañía. Un claro ejemplo lo tenemos en la serie ‘Injustice’, actualmente en su cuarto año, una trama dedicada a los New Gods acaba girando alrededor suyo, da igual la cantidad de dioses que haya, porque por encima de ellos está Batman. Otro ejemplo lo tenemos en ‘Action Comics’, la serie por excelencia de Superman, cuando es Batman el que le ayuda a conocer y controlar su nuevo poder. Además, en la actual ‘Justice League’, Superman apenas aparece y está liderada por Batman. Para más detalles de lo que digo: actualmente hay quince series de cómics a la venta basadas en el universo de Batman, por sólo cinco de Superman.

Hay quienes dirán que un personaje da más de sí que el otro, pero eso es una gran falacia ignorante. Desde la creación de Superman en 1938 ha habido muchas series buenísimas, con historias interesantes llevadas a cabo por autores importantes que supieron hacer evolucionar al personaje con el paso de las décadas. Y es una gran pena que teniendo ahora al personaje cinematográfico reinventado desde 2013 gracias a ‘Man of Steel’ no haya habido una proliferación de series de cómics nuevas, como sí hubo con Batman tras el éxito en taquilla de ‘Batman Begins’ y ‘The Dark Knight’. Hubo un intento fallido con la mini serie ‘Superman Unchained’, pero los retrasos de edición y un guión revuelto que se resolvió tristemente demasiado rápido desembocaron en un quiero y no puedo. Además, volvía a tener peso en el final la trama…¿saben quién? Sí. Batman.

Volviendo a la película…

No soy un talibán que no puede ver más allá del Superman de Donner y Reeve, no critico el tono oscuro ni la excesiva acción, como ya hizo la opinión pública con su predecesora. Tampoco la muerte de Superman. Eso no me molesta, pues he leído la historia de ‘La muerte de Superman’ de Dan Jurgens y Brett Bredding y toda la trama posterior de ‘El reinado de los Superhombres’. Critico el nulo papel de Superman en la película.

Resulta que durante 153 minutos vemos el lucimiento de Ben Affleck como un Batman maduro, experimentado, lleno de recursos, que controla el tiempo, el ritmo y a los demás personajes. Olé por Affleck, me encanta desde que descubrí su faceta de director. No tengo nada que criticar de su trabajo. Pero se suponía, o se intuía sobre lo poco que sabíamos de los tráilers, que iba a ser una película con protagonismo compartido como en el film de animación ‘Superman/Batman: Public Enemies’ (basada en el cómic del mismo nombre) o los episodios de la serie animada de Superman que conformaron la trama ‘World’s Finest’, vendidos unitarimante en DVD. Nada más lejos de la realidad. Vemos una historia basada en las consecuencias del destrozo de Metrópolis por la lucha de Superman contra Zod y sus secuaces, con apariciones esporádicas de Clarck Kent (menos de diez minutos en pantalla) y a un reparto que nombra a Superman y sus deseos de acabar con él, enfocando la historia en la necesidad de ello por el bien de la humanidad.

Cuando Batman lucha o conduce su batmóvil las escenas emanan acción a raudales, con coreografías de batallas espectaculares, rápidas, violentas, duras, que hacen las delicias del espectador del cine de acción, derrochando minutos interminables del Caballero Oscuro cuarentón demostrando que el entrenamiento duro te hace invencible. Cuando hablan de que Superman está salvando a mucha gente alrededor del mundo vemos unos treinta segundos del Hombre de Acero en una sucesión secuencias, como si fueran los titulares de un telediario. Sin pausa, sin lucimiento. Sin tiempo para demostrar sus poderes. Sin profundidad para que el espectador vea ni sienta lo necesario que es el personaje para la salvación de la humanidad en situaciones catastróficas.

Sobre Batman gira toda la película. Tan secundario es Superman que el enfrentamiento con Lex Luthor lo tiene Batman. Los planes de Lex Luthor los descubre e intercepta Batman. A la madre de Clarck Kent la salva de su secuestro Batman. La kryptonita la descubre Lex Luthor pero el que llega a transformarla en un arma contra Superman es Batman. El arma que mata a Doomsday la construye Batman. A Diana Prince la conoce Bruce Wayne (Clarck Kent no llega a coincidir realmente con ella) y su identidad como Wonder Woman la descubre Batman. El plan de crear la Liga de la Justicia en una escena final lo idea Batman.  Batman. Batman. Y más Batman.

No vemos apenas a Superman durante los momentos importantes de la trama. No lucha hasta casi el final y resulta que come golpes de Batman con su armadura y sus cartuchos de kryptonita en forma gaseosa. Superman lucha contra Doomsday, pero en una lucha que no llega a mostrar un lucimiento de la fuerza ni el poder de Superman. De hecho, en el momento álgido de la batalla, en la que Wonder Woman también está haciendo frente a la criatura, vemos a Batman en un primer plano observando los acontecimientos.

Cuando Superman se encuentra en el centro de atención, en la escena del juicio en el Capitolio, todo explota y éste no llega a abrir la boca. Cuando va a hablar con Batman no puede porque le saltan todas las trampas que tenía preparadas contra él. Cuando visita a su madre para buscar apoyo moral solo habla ella. Cuando se encuentra apartado reflexionando sueña con su padre y no vemos realmente un mónologo interior suyo.

En contra, Alfred tiene discursos morales de gran calado, Bruce Wayne es un libro abierto de sentimientos, Lois Lane es genial, Lex Luthor llena la pantalla con histrionismos (que ya empiezan a ser comparados con la personalidad del Joker) y la tensión sube creando expectación para la siguiente película cuando Batman le visita en la cárcel… Superman no tiene peso en nada, aunque todo gira en torno a él, no se le muestra. No se le ve.

Es una pena, porque en la única escena en la que se ve cara a cara a Lex Luthor y Superman el discurso lo lleva el villano, pero … ¡saltan chispas! Es un vestigio brillante que demuestra que la película podría haber funcionado con un enfrentamiento entre estos dos personajes que podría haber superado a ‘Superman The Movie’ de 1977. porque Jessie Eisenberg ofrece una nueva versión de Lex que funciona y Henry Cavill tiene la presencia necesaria para hacer brillar la capa y el nuevo traje descalzonado. Si hubieran centrado la trama en la investigación de Luthor hasta hayar la kryptonita y descubrir que puede herir a un kryptoniano, experimentando hasta crear a Doomsday (un artículo a parte merece la reinvención de este monstruo) a partir del cadáver de Zod, todo ello aderezado con la presión del Capitolio y el juicio de la idoneidad de la presencia de Superman en la Tierra, con un Kal El deseoso de demostrar que puede ser útil para la humanidad, progresando desde su debut contra Zod y los suyos, hubiéramos tenido una película de Superman épica, dramática y llena de acción. Y hubiera dignificado al personaje, incluso terminando con la muerte de Superman y haciendo un guiño a la Liga de Justicia más discreto. También es una pena ver la química desaprovechada entre la Lois de Amy Adams y el Clarck de Henry Cavill.

Pero tristemente no ha sido así. Podría haberme ahorrado todo mi lamento si hubiera visto la película como un espectador sin expectativas ni complejos que va a ver una película de acción de superhéroes, pero no. Mi error ha sido verla con los ojos de un fan de Superman que quiere ver salir bien parado a su personaje. Y también lo será la idea de que no es el momento de Batman. Ese personaje tuvo su auge reciente con la brillante saga dirigida por Christopher Nolan. Era el momento de reinventar a Superman y adaptarlo al siglo XXI como no se consiguió con ‘Superman Returns’, una película que quedó como un precioso homenaje a la obra de Donner. No era el momento de volver a hacer lucir a Batman.

Cuando se anunció este crossover como secuela de ‘Man of Steel’ se dijo en muchos foros y webs que Warner Bros había decidido meter a Batman en la saga para atraer a más público, ya que parece ser que la recaudación en taquilla de la nueva película de Superman fue decepcionante para el estudio. No se si es así, pero esa idea es frustrante para los pro-Superman. Porque la gente sigue prefiriendo a Batman. Es frustrante ver que gusta porque es «un hombre real»… hay otros muchos superhéroes sin poderes que son humanos sin poderes y nunca han tenido el éxito comercial ni el apoyo popular de Batman. Sólo de DC me vienen a la cabeza Green Arrow, Sandman (el original), Átomo (también el original), Wildcat, Blue Beetle, Dr. Mid-Nite y Black Canary (la original), algunos de ellos también tienen la estética oscura. Además, no es un «hombre real», puestos a analizar el personaje, es un multimillonario que ha crecido con los recursos y el tiempo suficiente para desarrollar todas sus armas, trajes y accesorios. ¿Quién podría hacer lo que hace él con un sueldo de mil eurista?

De las críticas que he leído, este párrafo de una en Cinemanía se acerca bastante a lo que pienso:
«En su segunda película de Superman, Snyder vuelve a demostrar que, como cabría deducir de su acercamiento a los cómics por vía de la conversación de gimnasio entre series de dominadas, a él lo que de verdad le gusta es hablar de Batman; el justiciero oscuro, sin poderes y con mala hostia, que parece cosa más seria en el imaginario popular. Con él empieza y termina la historia, dejando claras las preferencias ya apuntadas tras haber convertido en la entrega anterior del último hijo de Krypton en una fábrica de daños colaterales sin remordimientos».

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